Las empresas sociales son una opción viable como solución a problemas como la pobreza. Se basan en crear negocios más orientados a cubrir gastos que a repartir dividendos y que también revierten beneficios sobre la sociedad. «Producir riqueza de forma indiscriminada no revierte directamente en la sociedad» y «los beneficios obtenidos se tienen que invertir ahora en sanar a la sociedad». cita el fundador del banco social basado en microcréditos, Grameen Bank.
Las alternativas al modelo de empresa tradicional son las Empresas de Inserción (EIS), cuya actuación se realiza con colectivos excluidos, y Centros Especiales de Empleo (CEE), para discapacitados. Según su Federación, el número de trabajadores empleados en nuestro país es de 3.000, de estos 1.800 son excluidos sociales.
Anteriormente, el modelo utilizado era trabajar a través de fundaciones, aunque eran vistas con recelo por los empresarios tradicionales. Al considerarlas competidores privilegiados por recibir subvenciones.
Carmen Parra, escritora del libro “Empresas con conciencia” explica que la reconversión no es justa para las fundaciones porque se trata de empresas menos productivas. «una empresa social que trabaje con una persona que proceda del mundo de la drogadicción, por ejemplo, genera menos beneficios y es menos productiva, ya que tendrá que destinar parte de su jornada laboral a programas de desintoxicación».
Existen datos reales que prueban que este tipo de empresas sociales revitalizan y sanean la economía en plena crisis. Una persona que depende de los servicios sociales representa para la Administración un gasto anual de 14.000 euros aproximadamente más la Renta Mínima de Inserción (RMI), el gasto se sitúa en 24.000 €. A través de una EIS, no supone ningún gasto y además producirá beneficios por cotizar en la Seguridad Social y por recibir un salario neto.
Safety-Doc, empresa especializada en la destruccion de documentacion y reciclaje de papel.
Etiquetas: destrucción de documentación, reciclaje de papel



