Las nuevas bombillas que promueve el Ministerio de Industria deberán reciclarse cuando acaba su vida útil porque contienen mercurio.
Ecologistas demandan una red de recogida de estos residuos
Más de 500.000 hogares malagueños recibirán este verano bombillas de bajo consumo gratis dentro de la campaña que está realizando el Ministerio de Industria para promover el ahorro energético. El objetivo del Gobierno central, a instancias de la Comisión Europea de la Energía, es sustituir hasta 2015 las lámparas incandescentes por las de bajo consumo para ahorrar en la factura y lograr un menor impacto medioambiental. Pero esto último no es del todo cierto si no se hace un uso adecuado.
La asociación Ecologistas en Acción ha denunciado que las bombillas que está repartiendo el Gobierno, si bien permiten un ahorro energético, tienen un «peligro potencial». De hecho, según explica Leticia Bacelga, experta en reciclaje de residuos de la entidad, son muy contaminantes si no se reciclan adecuadamente debido a que contienen vapor de mercurio, una información que, según señala, no está ofreciendo Industria junto con los 49 millones de bombillas que prevé regalar a los ciudadanos entre este año y el próximo.
Según la Directiva Europea sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), las luminarias de bajo consumo deben recogerse de forma selectiva para su posterior tratamiento, ya que el mercurio que contienen se considera un residuo peligroso en grandes cantidades. Aunque la proporción de metal es cada vez menor -unos cuatro miligramos por bombilla-, la normativa establece que los ciudadanos deberán entregar estas bombillas y otras, como las fluorescentes o las de descarga, en los puntos de venta cuando adquieran una nueva o bien en los puntos limpios que deben existir en ciudades con más de 5.000 habitantes. El Ayuntamiento de Málaga recoge este tipo de residuos en el punto limpio de Emily Bronte, en el polígono Guadalhorce.
Competencia autonómica
Ecologistas en Acción indican que la Junta de Andalucía debe crear en la comunidad autónoma una red de recogida de estas bombillas que sea accesible para los ciudadanos. «De nada sirve decir que lleven al punto limpio las lámparas usadas si tienen que recorrer 15 kilómetros para encontrar uno», dice Leticia Balcega, quien además recuerda que los consumidores pagan un impuesto al comprar las nuevas bombillas que incluyen el reciclaje de las usadas, pero los locales que venden nuevas lámparas no siempre ofrecen ese servicio.
Un primer paso en este sentido es el que ha dado la empresa Ambilamp, que ha instalado unos 12.000 puntos de recogida en toda España, de los que 8.000 son para el uso doméstico, aunque por ahora, sólo en Valencia y Barcelona. «Primero hemos desarrollado la recogida profesional y cuando detectamos el incremento del consumo de estas lámparas por parte de los ciudadanos, lo extendimos al hogar, pero aún está en desarrollo», indica David Horcajada, director de comunicación de la empresa.
Por ahora, dice Horcajada, lo mejor que puede hacer el usuario de a pie es llevar las bombillas inservibles al punto de venta donde compra la nueva luminaria y ellos las reciclarán a través de empresas de distribución que sí disponen de un dispositivo de recogida.
Consejos
Además, Ambilamp ofrece una serie de consejos a los usuarios a la hora de manipular estas bombillas cuando se estropean. Si la bombilla se rompe, no puede reciclarse y debe tirarse en una bolsa a la basura. Eso sí, para recoger los restos, hay que barrerlos con cuidado y nunca aspirarlos porque el polvo de mercurio es peligroso si está en suspensión y se respira. Ambilamp trabaja con cuatro plantas en España especializadas en el reciclaje de estas bombillas. En el proceso no sólo se recupera el mercurio, sino también el vidrio y el plástico de la bombilla.
David Horcajada indica que las bombillas contienen cada vez menos mercurio y que su cantidad es «infinitamente menor» que la de un termómetro, cuya comercialización también se ha retirado. De todas formas, indica que, para asegurarse de que los niveles de este metal son los mínimos posibles, lo mejor es comprar marcas especializadas de confianza que trabajan siguiendo la normativa medioambiental.
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