Los españoles nos declaramos concienciados con la preservación del medio ambiente, con una especial sensibilización hacia el reciclaje. La última ‘Encuesta de Hogares y Medio Ambiente’ del Instituto Español de Estadística (INE) apunta que un 75% de los hogares separa el papel, el vidrio, el plástico y los envases metálicos, mientras que el 60% discrimina entre residuos orgánicos.
A priori, el escenario invita al optimismo. Sin embargo, la realidad es bien distinta. El Instituto Europeo para la Política Ambiental (IEEP) sitúa a España «entre los Estados que muestran un progreso limitado o lento hacia una sociedad del reciclado, con bajos niveles de reutilización de residuos sólidos urbanos (RSU)».
Mientras, la oficina de estadística comunitaria, Eurostat, clasifica a España «por debajo de la media de la Unión Europea en cuanto a reciclaje de basuras (un 15% frente a un 24%), pese a que genera un 6,6% más que el promedio del conjunto de los 27 Estados miembros». Así, cada ciudadano es responsable de 547 kilos de basura anuales (en la Europa comunitaria se llega a los 513), de los cuales sólo se reciclan 82 (15%). En España, la mitad de la basura (52%) aún va directamente al vertedero (en la UE solo el 38%), mientras que el 39% se recicla y aprovecha -de los cuales, un 24% es destinado para abono de plantas-, y apenas el 9% se incinera.
La tardía incorporación de España a la práctica del reciclaje (1997) también se ha visto lastrada por la falta de recursos y un déficit de tradición e información. No obstante, en los últimos años se han producido avances significativos que hacen del tratamiento adecuado de los residuos (destruccion de documentos) «un sector en clara expansión y con un amplio panorama de desarrollo», como apuntan los responsables del Salón de la Recuperación y el Reciclaje (SRR) en Ifema.
El mercado de servicios urbanos ligado a los residuos mueve más de 5.400 millones de euros anuales (datos de 2010), según la consultora DBK. De ellos, 2.000 millones corresponden a la recogida y transporte (que es el 37% de este negocio), mientras el tratamiento y la eliminación de la basura suponen unos 1.400 millones.
No obstante, la bonanza inicial se está viendo solapada por cierto pesimismo. Así, tras crecer a tasas superiores al 7% desde principios del siglo XXI, este mercado ha venido registrando «una notable desaceleración en su crecimiento», con tasas que apenas llegan al 3%, según la consultora.
Y es que la recuperación y el reciclaje no han permanecido inmunes a la voracidad de la crisis. «El menor ritmo de aumento en el número de concesiones, la presión sobre los precios y un descenso de actividad, en un contexto de debilidad económica, explican tal evolución», constatan desde DBK.
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